—¿Qué demonios has hecho con mi hijo? —gruñó Nick, apoyando una mano en el hombro de Neil mientras miraba a su alrededor, alzando la voz—. ¿Quién es este impostor? ¿Quién reemplazó a mi Neil con este saco de plumas que está aquí? Neil entrecerró los ojos y apretó la boca en una fina línea. —Papá, vamos... Su padre podía ser un idiota. Pero, siendo justos, Neil había heredado gran parte de eso. La diferencia era que Neil sabía cuándo controlar sus impulsos. Nick, en cambio, no conocía el concepto de filtro. Y lo peor fue que, justo en ese momento, Claire salió de su oficina con su café en la mano, caminando directamente hacia el mar de trajes negros y grises. Neil sintió cómo las palmas le comenzaban a sudar. Nick, al ver a Claire, interrumpió sus payasadas y se volvió hacia ella con

