Neil no la miró a los ojos. Sabía que sonaba como si estuviera bromeando, pero no lo era. No quería volver a Cronwell. Todos los problemas, el drama y esos malditos correos electrónicos. Sus palmas se pusieron sudorosas al pensar en esos correos electrónicos. Ya no tenían una pierna sobre la que pararse con la aventura de una noche, pero Plymetrix era una historia totalmente diferente. No, preferiría quedarse aquí, en este yate, en medio del Océano Atlántico, sin ninguna preocupación en el mundo. Neil tenía suficiente dinero para que no tuvieran que volver a trabajar ni un día de sus vidas, incluso si tuvieran que vivido llenos de lujos. ¿Qué sentido tiene volver? Pero sabía que Claire nunca aceptaría eso. Quería que Dylan fuera un participante activo en la vida de su hija, a pesar de que

