Bianca se cruzó de brazos y se dejó caer de espaldas en el asiento con un bufido. Su respiración agitada era el único sonido en la sala. Neil los observó a los tres, asegurándose de que podría hablar sin otra maldita interrupción. Claire seguía negándose a mirarlo a los ojos. Él arqueó una ceja e inclinó apenas la cabeza, intentando que ella levantara la mirada. —Claire, ¿estás bien? —preguntó, esta vez dejando que la genuina preocupación se notara en su voz. Porque sí —aunque estuviera allí para hacerse con el control de su compañía—, Neil no era un completo bastardo. Claire estaba pasando por demasiado. Ella respiró hondo y lo miró durante un segundo fugaz antes de asentir y apartar la vista. —Estoy totalmente bien posponiendo esta reunión si es necesario —añadió. Claire tragó saliva

