2. Yo soy su novio

999 Palabras
*Narra Lila* La semana fué un poco agotadora, tuvimos varios exámenes y presentaciones, por un lado quería que llegase el fin de semana para descansar, pero por otro lado no, porque sabía que tenía que ir a casa de Mónica. . ── maldita sea -me quejé mientras daba manotazos para poder apagar el fastidioso despertador.- Cuando lo logré, me puse de lado y me tapé más con las mantas. En cuanto abrió la puerta, fingí estar dormida. ── vamos Lila, tengo que llevarte a casa de Mónica, no quiero que se me haga tarde -no me moví.- cariño, por favor, no te hagas la dormida. ── no me siento bien, no quiero ir. ── no empieces y párate, te doy quince minutos para que te arregles y cojas tus cosas. ── joder. ── Lila. ── ya, ya. Aparté las mantas y me bajé quedando sentada en el borde. ── sé que no te gusta pero es lo que hay -besó mi pelo y fué hacia la puerta.- como tardes mucho en bajar, me comeré tus tortitas. ── de eso nada -lo escuché reírse.- Me duché, cogí la mochila del instituto, el móvil y bajé. No me hace falta llevar ropa porque allí ya tengo. Me senté en la mesa y desayuné con él. De camino a casa de Mónica lo miré. Él tiene 40 años y Mónica 37, me tuvieron muy jóvenes, él tenía 23 y ella 20. Mi padre es alto, de tez muy clara, no es ni gordo ni delgado, está normal, su pelo es n***o con algunos toques de grises, y por supuesto que heredé sus ojos azules. Y de Mónica... de ella prefiero no hablar por ahora. ── papá, ¿tú me quieres? -sonrió.- ── ¿y esa pregunta, Lila? tú eres la razón de mi existir, eres mi felicidad, lo eres todo para mí, sabes que te amo. ── ¿y si me amas por qué me llevas a la casa de Mónica? Suspiró. ── allá volvemos, todos los fines de semana empiezas con lo mismo, ¿no te cansas? ── ¿y tú no te cansas de tener que aguantar siempre esto? -le pregunté.- ── por supuesto que sí. ── pues ahí está la clave, si no me traes, no tienes que aguantar esto todos los fines de semana. ── el problema es que hay que hacer lo que dice el juez. ── tenemos que hacer lo que dice una persona que no conocemos y que no vive con nosotros. Se rió. ── mejor bájate ya -dijo cuando aparcó.- nos vemos el lunes, mi amor. ── hasta el lunes, papá -besó mi frente. Bajé del coche y cerré la puerta.- ── te quiero, cielo. ── si me quisieras no -arrancó antes de que terminase de hablar. Me quedé con la boca abierta viendo como se alejaba.- te pasas. Me acerqué a la puerta y toqué. Cuando abrió entré sin verla. ── Lila. ── no me apetece hablar contigo. ── hoy comeremos con mi novio -me giré a verla.- ── ¿hoy? ── sí, comeremos fuera -rodé los ojos y seguí con mi camino hacia mi habitación.- Un poco antes de la hora de comer, me arreglé. Había optado por un vaquero n***o, un jersey blanco ajustado y una chaqueta negra de cuero. ── ¡baja! Cogí mi bolso y bajé. Nos montamos en su coche. ── te caerá muy bien, ya verás. ── sí, seguro -rodé los ojos.- Llegamos antes, nos sentamos en una mesa a esperarlo. Más tarde, un chico se quedó de pié mirándonos, sonrió y acercó una rosa a su cara. Sonreí, parecía un payaso. Un payaso lindo. Parecía tener mi edad. Se acercó. ── hola -saludó a mi madre con un beso en la mejilla, y a mí me extendió la mano.- ¿tú eres Lila, no? ── sí, y tú debes ser el hijo del novio de Mónica, ¿no? Sonrió y se sentó. ── yo soy su novio -dejé de sonreír.- ── ¿perdón? ── Lila -la interrumpí.- ── no Mónica, podría ser tu hijo joder, y si pretenden que los apoye con esta tontería, están muy equivocados -cogí mi bolso y me paré.- ── Lila ── ¡déjame en paz! Fuí caminando hasta un bar. Pedí un trago. Empecé a recibir llamadas de Mónica, pero no contesté a ninguna. Estuve hasta la noche en el bar. *Narra Julio* Estaba cenando cuando recibí una llamada de Mónica. ── ¿pasó algo, Mónica? ── Lila se fué a la hora de la comida y no ha regresado, estaba enojada. ── debiste llamarme antes, Mónica. ── esperaba que regresara. ── voy a llamarla. Colgué y llamé a Lila. ── Lila, ¿dónde estás? ── en un bar, ¿puedes venir a buscarme? ── ¿cómo se llama el bar? -la escuché preguntarle a alguien, luego me dijo el nombre.- Colgué y salí de casa. Cuando llegué, entré. Tenía la cabeza apoyada en la barra y con una mano sujetaba un chupito. Me acerqué a ella. ── Lila. ── papá -me miró.- ── dios, apestas a alcohol -miré al camarero.- ¿me da su cuenta? Pagué. La sujeté y salimos. ── no me lleves a casa de Mónica. *Narra Lila* Me moví mirando hacia el techo. No dejaba de dar vueltas, así que cerré los ojos. ── joder. ── Lila, ¿estás despierta? ── sí. Ni siquiera recuerdo cuando me tumbé, solo recuerdo a papá metiéndome en el coche. ── ¿por qué bebiste tanto? -lo miré.- ── estaba enojada. El novio de Mónica podría ser como mi hermano. ── ¿tanto así? ── sí, creo que solo me lleva uno o dos años.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR