Punto de vista de Ava
Ok...respira hondo.
Muerdo mis uñas mientras trato de entender mi nueva realidad.
Encontré a mi pareja. Mi pareja es básicamente un Dios. Un hermoso, enorme, Dios Rey Licántropo.
Me llevo las manos a la frente y suelto un gemido. No hay forma de que esto funcione. Es demasiado atractivo para mí, demasiado poderoso e importante.
Es solo cuestión de tiempo antes de que la novedad y emoción de encontrar a su pareja desaparezcan y se dé cuenta de lo sencilla, aburrida y completamente inadecuada para ser reina que soy.
¿Será suficientemente fuerte el vínculo de parejas para mantener su interés en mí?
Bajo mis manos por mi rostro y presiono mis mejillas con las yemas de los dedos, soltando otro gemido antes de ponerme de pie.
No puedo quedarme aquí sentada. Veo un espejo al otro lado de la habitación y doy un paso hacia él antes de vacilar.
Oh dios, ¿realmente quiero ver cómo me veo?
Camino lentamente hacia él y suelto otro gemido de miseria al ver mi reflejo.
Oh. Mi. Dios.
Soy un completo desastre.
Mi cabello parece que acabo de pasar por un tornado. Aún está en una trenza al final, pero las capas superiores son un desastre ondulado alocado alrededor de mi rostro y hombros. Está completamente fuera de control.
Mi vestido está arrugado y torcido en áreas extrañas, y la mancha de café...oh no. Es enorme. Masiva. Cubre la mayor parte del frente de mi vestido y no puedo creer que el Rey Cameron no me haya dicho nada al respecto, porque no hay forma de que no lo haya visto.
De hecho, ¿cómo no se extendió a su camisa? Todavía puedo sentir la humedad cuando la estiro.
Muerdo mi uña del pulgar por un momento mientras estudio mi reflejo.
Necesito cambiarme rápidamente. Y necesito zapatos. Observo mis pies descalzos, deseando haber ido con mi hermana cuando me invitó a hacerme una pedicura hace un par de días.
También desearía haberle hecho caso y haberme alisado el cabello. O incluso haberme maquillado.
De acuerdo, agarro la goma del cabello del fondo de la trenza que queda y rápidamente la hecho en un moño desordenado y, con mi decisión tomada, camino rápidamente hacia la puerta del dormitorio.
Escaparé rápidamente, correré a casa y me cambiaré, me pondré un poco de rímel, me cepillaré los dientes nuevamente, alisaré un poco mi cabello y regresaré. Seguro que estará con el Alfa Caleb el tiempo suficiente.
Al acechar por el pasillo, recuerdo que dejé mi celular en la mesa de café. Lo tomaré de camino, estoy segura de que Lily ha estado llamándome sin parar. Veo mi zapato abandonado junto a la mesa y lo recojo, recordando coger el otro de camino hacia la salida.
Tal vez pueda averiguar por qué Caleb regresó antes de lo esperado cuando tenga mi teléfono. ¿Qué sucedió para cambiar los planes? Ni siquiera me lo hizo saber...
Bueno, ¿por qué lo haría? Ya no tenemos ese tipo de relación.
Espero el nudo familiar en la garganta, pero no está allí, solo siento un pequeño cosquilleo en el estómago, pero no tan intenso como antes de conocer al Rey Cameron.
Mi estómago da un brinco ante la idea del Rey Cameron. ¿Y si decide que no me quiere como su pareja? ¿Y si me enamoro perdidamente de él y él termina rechazándome?
Me agarro a la barandilla al final de las escaleras, de repente llena de oleadas de dolor y siento lágrimas formándose en mis ojos.
No puedo ni siquiera pensar en eso. Me seco los ojos y me dirijo rápidamente al pasillo para buscar mi teléfono, tratando de apartar todas estas emociones que intentan apoderarse de mí.
Espío el pasillo y noto que está vacío, excepto por unos cuantos miembros jóvenes de la manada que hablan animadamente en una mesa al otro extremo de la habitación.
Corro rápidamente hacia la mesa de café, tomo mi teléfono y sigo corriendo, recogiendo mi otro zapato mientras cruzo hacia la entrada.
Al llegar a la puerta, doy un paso afuera y choco contra una pared de concreto.
Gruño de dolor y comienzo a retroceder cuando la pared agarra mis hombros.
Miro hacia arriba y veo que es uno de los Licántropos. Tiene cabello castaño claro y ojos fríos y oscuros. Me mira de manera poco amigable y me siento un poco aterrorizada por él.
—Ava, el Rey Cameron desea que esperes en su habitación —dice.
—¡Oh! —Trato de no quejarme por la presión en mis hombros. ¿Acaso está apretando tan fuerte a propósito?— Iba a ir a cambiarme rápidamente y volver —me interrumpo cuando su expresión permanece fría e imperturbable.
Vaya. Bueno. No son los más amigables, ¿verdad?
Trato de buscar desesperadamente a alguien que conozca a mi alrededor. Veo a otros dos Licántropos a unos quince pies de distancia, observando nuestra interacción, ninguno de ellos sonríe.
Me siento como una niña pequeña a la que le han dicho que debe levantar la mano para ir al baño.
Muerdo mi labio y alzo la vista.
—Puedes acompañarme a casa si quieres, pero me siento incómoda con este vestido y me gustaría cambiarme —Alejo mi vestido de mí con dos dedos y agito mi otra mano, que sostiene mi celular y zapatos, en un gesto vago frente a mí para que vea la mancha—. Y me estás lastimando —añado desafiante, mirándolo a los ojos después de que él haya mirado brevemente mi vestido y vuelto a mi cara.
Veo sus ojos entrecerrarse por un breve momento y me doy cuenta de que debe estar enlazando mentalmente con el Rey Cameron.
Trato de no estremecerme ante la creciente presión en mis hombros y cruzo los brazos frente a mí, golpeando mi pie descalzo contra el suelo del porche.
Sus ojos vuelven a la normalidad y me mira. Trato de no estremecerme.
Asiente con la cabeza y al siguiente instante me levanta en el aire y me carga sobre su hombro.
—¡Eh! —Dejo caer mis zapatos y teléfono sorprendida y empujo con las manos contra su espalda para mantenerme en pie— ¡Eh! ¡Bájame! —Me ignora y da pasos largos y rápidos de regreso al pasillo y hacia la escalera.
—¡Mi teléfono! ¡Mis zapatos! —Señalo en vano, él no lo ve. A él no le importa.
Me doy cuenta de que los miembros jóvenes de la manada en el pasillo se han levantado para mirar mientras me llevan a través del pasillo.
Siento que mi rostro se vuelve rojo como un tomate y me estiro hacia atrás para sostener mi falda contra mis piernas y asegurarme de no estar expuesta.
Esto es humillante.
Me lleva escaleras arriba, por el pasillo y a la suite del Alfa, donde me deja caer bruscamente en el sofá, no precisamente con suavidad. Lo miro con enojo antes de mirar hacia arriba al hombre que ahora detesto completamente y él coloca sus manos nuevamente sobre mis hombros, presionándome contra los cojines.
Me estremezco.
—Quédate aquí —gruñe, mirándome amenazadoramente antes de dar la vuelta y pararse frente a la puerta del dormitorio.
Vaya, ¿en serio? Froto mis hombros mientras lo miro con odio.
Comienzo a darme la vuelta cuando mi mirada se encuentra con el teléfono fijo blanco en el escritorio de invitados en la esquina de la habitación.
Comienzo a levantarme, luego vacilo, mirando hacia atrás a mi guardia.
Aclaro mi garganta y él me mira.
—Voy a levantarme y hacer una llamada a mi hermana. Supuestamente la iba a ayudar con algunas cosas hoy y estará preocupada por mí.
Su rostro es duro y sin expresión mientras me mira.
Tamborileo mis dedos en el respaldo del sofá en el que estoy apoyada mientras lo miro. ¿Significa el silencio que está bien? Digo, ¿desde cuándo una persona necesita permiso para hacer una maldita llamada telefónica? Esto es ridículo.
Me giro y me levanto, sin mirar siquiera al tipo Asustado mientras camino hacia el teléfono. Me tomo mi tiempo para rodear el escritorio y, cuando él no se acerca a mí, tomo el teléfono y marco rápidamente el celular de mi hermana.
—¿Hoooolaaaa? —Mi hermana responde el teléfono con voz pequeña y confundida. Parece un poco desconcertada.
—¡Lily! —Por alguna razón, dejo escapar un suspiro de alivio—. ¡Soy yo!
—¡Dios mío, Ava! —Alarga la primera A de mi nombre. Su voz es aguda y dramática—. ¡Cuéntame qué ocurrió cuando subiste con el Rey Cameron! ¡Te he estado enviando mensajes de texto y llamando y no has respondido! ¿Realmente es tu pareja? ¡Es tan guapo! Y un poco aterrador...todos parecen un poco aterradores, en realidad. ¿No crees? —Habla rápido y no me da tiempo a hablar.
Miro al tipo aterrador y veo cómo rueda los ojos. Audición de Licántropos, puede oír todo lo que ella está diciendo.
Le doy la espalda y me siento al borde del escritorio, bajando mi voz.
—Lily, dejé caer mi teléfono, está junto a la puerta de entrada en el porche. Mis zapatos también.
—¿Tus zapatos? —Lily suena muy confundida—. ¿Por qué están tus zapatos afuera? ¿Por qué dejaste tu teléfono allí? Deberías haberlo llevado contigo, sabías que necesitaba tu ayuda hoy. Y ahora Caleb ha regresado...
—Lo sé, lo vi —digo sin pensarlo.
—¿Viste a Caleb? ¿Cómo? —Lily suena sospechosa—. Quiero decir, lo vi por un segundo antes de que corriera a ver al Rey Cameron. ¿Fue a buscarte a ti también?
—¡No! Quiero decir, no, Lily, te lo explicaré más tarde. Escucha, ¿podrías hacerme un favor?
—¿Un favor? —Lily suena ofendida—. ¿En serio, Ava? Quiero decir, ¿no puedes ver lo abrumada que estoy hoy? No puedo creer que siquiera lo pidieras.
Arqueo la cabeza en frustración.
—Lo sé, Lily, lo siento, pero estaba un poco ocupada en este momento —Miro brevemente al tipo aterrador.
—¿Hay alguna forma posible de que tú, o tal vez puedas enviar a alguien, vayan a buscar mis zapatos y mi celular, y posiblemente un cambio de ropa de la casa, y los traigan? —Hago una pausa—. Um, tráiganlos a la habitación del Rey Cameron.
Hay un chillido al otro lado de la línea.
—¡Dios mío! ¡Entonces, estabas enrollándote con él! ¡No puedo creerlo! ¿Realmente es tu pareja? —Suena casi histérica y puedo sentir la sonrisa del tipo aterrador y mi cara volviéndose roja nuevamente.
—Realmente no puedo hablar ahora, Lily —la interrumpo—. Pero si solo pudieras hacer eso por mí, o enviar a alguien más, lo agradecería muchísimo.
—Supongo...lo intentaré...
—¡Gracias Lily! ¡Adiós! —Cuelgo antes de que ella pueda hacer más preguntas.
Escucho al tipo resoplar.
Lo miro y tiene una sonrisa en la cara mientras me mira.
—Ella es la persona más distraída que he conocido. ¿Cómo es posible que sea tu Luna?
Ok, bien, sé que mi hermana es distraída. Yo misma soy totalmente culpable de pensar en lo horrible que será como Luna varias veces. Y puedo rodar los ojos por ella unas diez veces al día, PERO, ella es mi hermana, y no está bien que un idiota al azar hable mal de ella delante de mí.
Salto del escritorio y levanto la cabeza, con las manos en las caderas, mirándolo furiosa.
—Ella NO es distraída. Es muy amable. Y es muy...muy —Dudo un poco—. Ummm ¡Y ella es mi hermana! —Termino de manera lamentable—. ¡Así que no hables mal de ella! —Le señalo con el dedo.
Se ríe y sacude la cabeza.
—Como digas, Ava —Alarga la primera A.
Algo en la forma en que dice mi nombre me pone los pelos de punta.
Me doy la vuelta y vuelvo a mirar el teléfono en el escritorio.
¿Dónde está el Rey Cameron? No me gusta quedarme sola con este tipo aterrador. Me siento como una prisionera y eso está muy mal.
Miro hacia arriba.
—¿Dónde está el Rey Cameron? ¿Cuándo volverá? ¿Por qué me estás manteniendo aquí?
La sonrisa desaparece de su cara y me mira fijamente.
—Volverá cuando vuelva. Te pidió que esperaras por él, no escuchaste, así que ahora estoy aquí para asegurarme de que lo hagas.
—¿Soy una prisionera?
El tipo me mira.
—Estás siendo ridícula —Desvía la mirada.
No estoy muy segura de qué me pasa, pero camino hacia la puerta, me acerco a él y trato de abrir la manija.
Su mano grande cubre la mía en la manija y aprieta dolorosamente.
—¡Ay! ¡Suéltame!
—Te dije que te quedaras aquí.
—¡No soy prisionera! No puedes obligarme a quedarme aquí contigo, ¡suelta mi mano, me estás lastimando! —Intento soltar la perilla de la puerta y retroceder, pero él aprieta aún más fuerte mi mano y siento como si todos los huesos de mi mano se estuvieran rompiendo.
—¡¡Ay, para!!
La puerta se abre y por un breve momento, no tengo idea de lo que está sucediendo mientras mi mano es liberada y retrocedo.
Miro alrededor y el rey Cameron tiene al tipo aterrador contra la pared, su antebrazo contra su cuello.
Está gruñendo algo en su oído y la cara del tipo aterrador está sin expresión mientras asiente levemente, su cara poniéndose morada.
Trato de no babear mientras observo, el cuerpo entero del rey Cameron está tenso, los músculos duros sobresalen contra su camisa. Tiene una mirada aterradora en su rostro mientras lentamente deja ir al tipo aterrador y lo observa salir de la habitación.
No dice nada mientras me pasa, pero puedo sentir su aversión hacia mí tan claro como si gritara “¡Te odio!” mientras pasa a mi lado.
La puerta se cierra y miro al Rey Cameron de nuevo, retrocediendo instintivamente ante la expresión en su rostro.