En horas de la tarde, Harry ya se había desocupado en gran parte de su trabajo, con solo unas cuantas horas de dedicación y esfuerzo había logrado sacar todo el material que necesitaba. Mirando el reloj en su muñeca vió la hora, 4:00 pm, seguramente ya Hannah se estaría preparando para ir a trabajar, fue entonces que recordó la noticia que quería contarle, ¡Habían aceptado la negociación! y como era de suponerse ella debía de saberlo. Tomando su teléfono, marcó el número de su querida amiga y esperó pacientemente hasta que ella atendiera su celular.
Mientras tanto, en su casa, aún profundamente dormida, Hannah comenzó a escuchar a lo lejos un ruido vibrante que a cada momento se hacía más y más fuerte, entonces en alguna parte de su inconsciente lo reconoció, ¡era su móvil!. Buscándolo entre todas las cosas que reposaban en su mesa de noche, con los ojos aún cerrados de lo agotada que se sentía, y luego contestó.
- Hola - dijo adormilada, respondiendo el teléfono sin ver quién era.
- Hannah - escuchó entonces la voz de Harry al otro lado quien parecía confundido - ¿eres tú? - inquirió, escuchando la voz tan extraña que tenía la joven.
- Claro que soy yo, Tontín - rodó los ojos y se incorporó, sentandose sobre la cama y quitando el cabello de su rostro.
- Creo que no llamé en buen momento - comentó con cierta incomodidad - ¿estabas ocupada? ¿te desperté?
- La segunda - admitió frotando sus ojos con delicadeza - pero no importa, igual ya tenía que levantarme - suspiró - ahora dime, ¿cuál fue el motivo para interrumpir mi sueño de belleza?
- Te tengo una gran noticia - avisó de entrada, Hannah sonrió, se notaba a leguas que estaba feliz y sumamente emocionado.
- ¿Ah, si? ¿qué es? - preguntó, le gustaba saber que estaba de buen humor, aunque era extraño ver a Harry de un humor diferente, la realidad era que nunca lo había visto de otra manera.
- ¡Han aceptado iniciar negociaciones con nosotros! - anunció.
- ¿Aceptaron? - repitió ella tan feliz como él, sabía lo importante que era ese logro para su amigo.
- !Si! - repitió.
- ¡Pero que emoción! ¡felicitaciones, Harry! - le dijo - Estoy muy feliz por tí.
- Bueno, no todo es mérito mío, cuento con un equipo de trabajo excelente, sin embargo, muchas gracias - acotó con aquella actitud tan característica de él.
- Claro, no le quitó méritos yo tampoco - agregó ella a lo anteriormente dicho - Bien, pasando a otro plano, yo también te tengo una buena noticia - reconoció caminando por su habitación organizando las cosas que se llevaría y otras que necesitaba preparándose para ir a trabajar.
- Bueno, te escucho con atención - aseguró divertido recostandose en el espaldar de la silla cómodamente para así poder charlar con ella.
- Está mañana pude hablar con mi mamá, estaba de buen humor, así que para festejar tu logro... - pausó sabiendo que él no era paciente para nada, pero queriendo darle algo de humor al asunto.
- Ajá - asíntio, dándole paso a qué continuará con lo que decía - ¡Habla Hannah! - pidió desesperado, estaba ansioso por conocer la noticia.
- Bueno, ya voy, cálmate un poco - se rió conociendo lo impaciente que era ese hombre - Mi mamá me dió el visto bueno con la salida de el sábado, voy contigo a esa fiesta.
- ¡Eres la mejor amiga que ha tenido en mi vida, la única en realidad! - dijo feliz - ¡Te adoro!
- Sí, sí, ya sé que me amas con todo tu corazón - guiñó un ojo - Soy adorable.
- Casi sublime - bromeó igual - Entonces, ¿qué? ¿nos vemos el sábado en la noche? yo paso a buscarte.
- Por supuesto, nos vemos el sábado.
- Perfecto, ahora sí, no te interrumpo más, sé que debes ir a prepararte para trabajar - avisó - Nos vemos, mi querida Hanny.
- Hasta luego, mi amado Tontín - le lanzó un beso a través del teléfono que él recibió con todo gusto, en la mejilla, y luego cortaron. Sin lugar a dudas, su amistad era como las que ya no existían, solo un cariño enorme que sentían el uno por el otro.
En la tarde, casi dando las 6:00 pm Harry salió de su oficina, dispuesto a irse directo a su casa. Cuando subió al ascensor, se encontró con algunos de sus empleados y amablemente los saludó de forma rápida para después ir rumbo al parqueadero y buscar su automóvil. Al comenzar su trayecto de regreso a su casa vió la hora y pensó que era muy temprano, esos últimos meses del año habían estado sumamente cargados de mucho trabajo y tras el retiro de su padre y la independencia de su hermano con su propio despacho de abogados, el cual también crecía de forma muy acelerada, absolutamente todo aquello había caído sobre sus hombros de un día para otro, últimamente no tenía mucho tiempo para descansar y mucho menos para salir y tener algunas citas casuales como a las que anteriormente estaba acostumbrado tener. Hacía más de cuatro meses que no estaba con ninguna mujer, y eso ya era un récord guinness, al menos para él.
Sin embargo, a pesar de sus pensamientos y de el hecho en el que acababa de caer en cuenta, se sentía muy cansado ese día para salir de fiesta por ahí. Admitir aquello le dió un fuerte golpe a su ego, pero aún así tomó la decisión de obviar eso y conducir hasta su casa.
Cuando iba de camino, recibió de pronto una llamada de su hermano, no era raro que Gustavo lo llamara de repente, siempre que lo hacía era regularmente por algo de suma importancia así que, sin más atendió su teléfono.
- Hola, Gustavo - habló anunciando con eso que ya la llamada estaba en vigencia, dándole paso a que hablara.
- Hola - habló su hermano quién tenía un deje de diversión en la voz - ¿Cómo estás?
- Bastante cansado, aunque bien, muchas gracias - dijo - ¿y tú? ¿cómo están mi adorada cuñada y mi hermosa sobrina? - preguntó con una sonrisa al escuchar el murmullo al fondo del otro lado del teléfono.
- Aquí están, tu sobrina está discutiendo con su mamá porque no quiere colocarse los zapatos - bromeó.
- Es tan terca como ella, no puede quejarse - rió al escuchar aquello, si algo tenía ese pequeña era dos padres con un carácter tremendamente fuerte, en especial de parte de su mamá, y esto lo había heredado en gran manera, era una de las características principales que la identificaban.
- Tienes razón - suspiró - No le heredó solo la belleza sino también ese genio que tiene - dijo Gustavo mirando a su esposa ganar la discusión con la niña logrando ponerle sus zapatillas.
- ¡Ay hermano! No te tocó nada fácil, eh - se burló.
- No, pero me sienta bien está constante lucha, me mantiene activo - rió - En fin, ese no era el motivo de mi llamada, quería saber si querías pasar por nuestra casa y cenar - Harry lo pensó detenidamente, no era una mala idea, ya que no tenía ánimo para salir de fiesta podía ir hasta la casa de su hermano para cenar.
- Claro, casualmente voy saliendo de la oficina e iba rumbo a casa de nuestros padres - miró su reloj - Dame media hora y estoy por allá.
- De acuerdo - aceptó Gustavo con una curiosa Charlotte observandolo detenidamente aguardando a que finalizará su conversación con Harry - Te esperamos aquí entonces, adiós - se despidió y colgó el teléfono, acción que fue suficiente para que su bellísima esposa esbozara una sonrisa.
- ¿Y? ¿qué te dijo? ¿si va a venir? - inquirió entusiasmada sosteniendo entre sus brazos a su pequeña hija quien, desesperadamente, intentaba quitarse los zapatos.
- Si, si va a venir - asíntio él viéndola - Aunque todavía no entiendo tu entusiasmo porque venga, ¿qué estás planeando?
- ¡Ay amor mío! - besó su mejilla - Mi intención con esta cena es sacar un poco de información a tu hermano.
- Supongo - suspiró acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja con ternura y una mirada de admiración combinada con curiosidad, pero tras de esa mirada, en esos hermosos ojos de su marido Lotty pudo notar algo más, algo que hasta hacía algunos meses no percibía en él. Sin embargo, antes de poder hacer algún comentario, este habló - Si no conociera el fin tras el que vas diría que te pasa algo con Harry.
- ¿Estás celoso de tu hermano? - preguntó con una mirada de asombro y picardía, mostrando también una leve sonrisita de incredulidad mientras dejaba a Gabriela en el suelo. La niña comenzó a caminar y a mirar todo lo que estaba en la pequeña mesita del centro, luego, se fue y se sentó en una de las alfombras donde estaban sus juguetes. Gustavo, escuchando la pregunta de su esposa, negó enseguida.
- Claro que no, es solo que es extraño todo esto - quiso justificar su comentario, definitivamente no había sido ni mínimamente acertado y ahora no hallaba la forma de solventar lo dicho - obviamente no, no estoy celoso de mi hermano - repitió.
- Si, si estás celoso - se rió poniéndose sobre sus rodillas en el mismo sofá donde estaban sentados dando pequeños aplausos, después con mucho cuidado, colocó ambas manos sobre sus hombros para apoyarse y sentarse a horcadas sobre el regazo de su marido que la veía con adoración - Amor de mi vida - comenzó a decir enredando sus dedos en el liso cabello de Gustavo sintiendo las manos de él en su cintura - esposo mío, padre de mi hija de todos los que tenga en el futuro... Te amo, ¿lo sabías? - dijo fijando su vista en aquellos hermosos ojos verdes que expresaban todo lo que sentía aquel maravilloso hombre por ella. Él ante esa declaración, también le enseñó una preciosa sonrisa que cautivó el corazón de Lotty - y... - continúo - No tienes porqué estar celoso, ni de el de la cafetería, ni de el nuevo chico del bufete ni mucho menos de Harry ya que, tú para mí eres el único hombre en esta tierra a quien mi corazón le pertenece por completo - acarició su mejilla - muestra de ello es todo lo que hemos formado juntos en estos dos años - le recordó, su esposos solo la miraba en silencio - mi interés en tu hermano es meramente una misión que me he propuesto cumplir, quiero averiguar hasta donde llegan los sentimientos que él tiene por Hannah, porque por como habrás notado la manera en la que la mira no es genuina, ahí hay algo más y yo quiero descubrirlo - explicó - No tienes motivos para enojarte - pinchó su nariz con sutileza.
- Yo también te amo - susurró contra sus labios dándole un tierno beso - Y siento mucho si lo que dije quizás sonó mal, sé que jamás serías capaz de fijarte en Harry o en cualquier otra persona, pero es inevitable teniendo una impresionante mujer como tú a mi lado, eres lo más bonito que me ha pasado en la vida, ¿sabías tú eso?
- Lo sabía - asíntio actuando de forma pretenciosa, parpadeando varias veces logrando que riera, amaba su risa.
- Eres increíble, mi amor - dijo colocando todo su cabello en su espalda.
- También lo sé - guiñó un ojo y le sonrió como aquel día en el que se habían visto por primera vez, fijando sus ojos el uno en los del otro, transmitiendo todos aquellos sentimientos y sensaciones que le causaban el uno al otro. Con gran ternura, Gustavo tomó el rostro de su mujer entre sus manos y la acercó hasta sus labios depositando un dulce beso sobre estos. Ella, encantada, correspondió a su muestra de afecto abrazándolo por sus hombros y terminando con una de sus manos en la nuca. De repente una pequeña vocecita provocó que se separaran.
- Ma...má, papá - dijo la pequeña Gaby llamando a sus padres, la pareja se miró unos minutos, esbozaron una sonrisa y Charlotte fue la primera en levantarse para ambos ir a atender a su bebé mientras llegaba Harry y podían servir la cena.