Ediel. Antes de salir del comedor para atender la llamada de mi amigo, noté como Olga se retiró con Enngel tras ella. Me concentré en las palabras de mi interlocutor. —Sobre el asunto de Aslie, tengo respuesta y no sé como definirla —dijo. —¿Qué encontraste? —Owen está donde le dijo a su esposa, el investigador informó no haberlo visto con ninguna mujer en plan de romance. Suspiré, frustrado, aunque debía ser aliviado. —¿Aún piensas que tenga una amante? —Más le vale que no. Porque si la tiene se va a arrepentir de no haberle hablado claro a mi hermana. —¿No crees que Aslie lo perdone si le hace algo así? —No me importa. No lo pensaré dos veces al arruinar su patética carrera construida con el dinero de mi hermana. —No me quiero imaginar si fuese a ti a quien le fueran i

