Enngel. Osle acercó más su rostro hacia mí, como si no quisiera que nadie nos escuchara. A veces era un poco dramática y eso me recordaba a las exageradas expresiones de Odette. Le di una mirada inquisitiva e irónica a la vez. —Esto me sorprendió, Enngel. Lástima que no soy una periodista amarillista porque estaría ganando mucho dinero… —dijo ella. —¿Me lo vas a decir? —Lo que pasa es que..., tu cuñada solo… —Me miró con esa cara traviesa—, finge ser novia de Edgar Hill porque él es homosexual. La miré atenta, desconcertada y dudosa. —Antes de que preguntes si estoy segura, sí, lo estoy —aclaró. —Eso, no me lo esperaba. Ahora entiendo porque Olga dice que es algo parecido a su mejor amigo. —Pues, creo que más bien se guardan los secretos para hacerse favores. —Ella subió los

