Enngel. La noche estaba muy oscura, y el humor de Olga muy próximo a eso. La expresión airada poco la abandono. Llamó al hotel en Manchester para preguntar por su cuñado. Ella estaba enterada que Owen en realidad se quedó en otra ciudad, específicamente en el hotel. Se decidió a ir a buscar por sí misma, así que partimos hasta allá. Al cabo de dos largas horas llegamos, de prisa nos bajamos para seguirle el paso a Olga que entró al hotel buscado a la recepcionista y no tardó en exigirle que le diera información de Owen, luego dio el nombre de otro hombre que según ella, era el artista que su cuñado quería llevar al estrellato. Habían abandonado la habitación hace un día. Rendida de tanto insistir, no quedo de otra que regresar a casa. —¡Soy una estúpida! ¡Es cobarde, me las va a pagar!

