Enngel. Irididescencia, adjetivo para calificar lo que vino a mi mente mientras abría los ojos poco a poco. La luz en el techo me cegó, me acostumbré con la insistencia en estar consciente de mi alrededor. Miré a mis costados y comprobé que era una habitación de hospital. Entonces, recordé cuando vi a Ediel apretar mi mano preocupado, exigiendo que estuviera bien y no perdiera al bebé. ¿El bebé? Por impulso toqué mi vientre, me dolió ante el movimiento apresurado. Pronuncié el nombre de mi esposo. —Tranquila, trapisondista, Ediel vendrá luego —dijo Amelia aproximándose. —¿Cómo está el bebé? —pregunté con miedo. —Bien, no lo perdiste —respondió. Me recosté aliviada y pregunté por Ediel —. Dije que luego vendrá; con buenas noticias para ti. —Rodó los ojos al hablar. —¿La doctora dijo

