Enngel. Cuando el detective estuvo en casa y nos informó sobre la dueña del auto, me emocioné. Teníamos más pistas, pero mi cuñada y yo no conocíamos a esa mujer, a Ediel no le interesó y solo faltaba preguntarle a Olga. Esa noche, mi más grande preocupación era que Os no se reportaba conmigo ni con un mensaje, y solía perderse, pero siempre decía que estaba bien, esa vez no. Entre los ánimos de Oliver y mi cuñada, logré despejarme. El viaje en familia me animó y así sabría si mi esposo de verdad quería la paz familiar. Entonces, cuando Odette avisó que me buscaban, estaba confundida, no esperaba a nadie y menos a una mujer. Pero ahí, en la primera sala, estaba mi enana favorita. No pude evitar llorar porque la extrañé mucho y solo con ella podía desahogar todo lo que tenía atorado

