Enngel. La poca luz que entraba por la ventana de la habitación no logró que abriera los ojos, pero era consciente del nuevo día. Deslicé la mano por las sabanas a mi derecha deseando encontrar el cuerpo de mi esposo, no estaba. Abrí los ojos para comprobarlo. Sí, yo estaba sola en la cama, todo en ella estaba revuelto, sin poderlo evitar, recordé lo que pasó la noche anterior, un manojo de sensaciones se hicieron presente en mi estómago, llevando el calor a mis mejillas. Volví a cubrir mi cuerpo que solo estaba con la camisa de pijama, sabía que Ediel se levantó para cumplir alguna de sus labores, al contrario de mí, él amaba madrugar. Cerré los ojos. Después, la encandilante luz que entró me hizo subir la sabana hasta mi cabeza. Escuché la voz de Aslie, dejé de cubrirme y la miré ace

