-Perdón por despertarte. Murmuró John. -Es sólo que ha sido un día muy ocupado y no había podido hablar contigo.
-No te preocupes, ¿qué sucede? Susurró Bella mientras se desperezaba.
John se acomodó con ella en la cama y quedaron viéndose a los ojos.
-No he estado tranquilo desde que no te di mi respuesta. Confesó John. -Yo te juro que te iba a contar ayer, pero ya ves que estabas molesta.
-Lo sé y lo siento. Suspiró Bella. -De hecho al principio pensé que tu te habías enojado conmigo por haberte preguntado...
-No, para nada. La interrumpió John. -Ya te lo había dicho, Bella. Yo encantado de contarte sobre mí.
John comenzó a acariciarle la mejilla.
-Cuando tenía 17 años, tuve a una compañera en la escuela llamada Tessa. Ella era una chica preciosa con unos hermosos ojos verdes, tenía el cabello corto y castaño, una piel muy blanca y un cuerpo delgado y pequeño. Tessa era una persona tímida, por lo que resultó en que no tuviera amigos. John se detuvo un momento y continuó. -Así que a finales del semestre, decidí escogerla como pareja para el proyecto final, ya que en el fondo no quería que se quedara sola. Empezamos a juntarnos después de clase y poco a poco nos fuimos haciendo amigos.
Bella puso su mano sobre la de él que continuaba acariciando su mejilla.
-Pasábamos horas platicando de las cosas que nos gustaban, de las cosas que teníamos en común, de sus actividades de caridad para ayudar a los necesitados, de las miles de visitas que hacía a los albergues de animales como voluntaria... Ella, aparte de su amabilidad, sabía escuchar, por lo que me sentía comprendido y podía ser completamente yo al hablar con ella. Así que para los últimos días del semestre, me di cuenta que me había enamorado.
John tomó la mano de Bella y la besó.
-Tenía previsto que el último día de clases me le declararía, pero para mi sorpresa ella no acudió. Traté de comunicarme pero no obtuve respuesta, incluso llegué a ir hasta su casa, pero nadie me abrió.
Bella entrelazó su mano con la de él.
-Hasta que un día recibí una carta durante las vacaciones. John suspiró. -En ella contaba que desde pequeña había sufrido de leucemia, que había tenido múltiples tratamientos, cientos de visitas al médico y que en el último año habían notado una importante mejoría, por lo que sus papás le permitieron acudir a la escuela.
John no había notado que estaba llorando, hasta que Bella enjugó una lágrima que rodaba de su rostro.
-Al principio dijo sentirse feliz, porque ella deseaba hacer amigos, pero que justamente un día antes de entrar a la escuela, el médico les dijo a sus padres que solo le quedaban unos meses de vida. Eso la desanimó demasiado, pero aún así decidió continuar yendo a la preparatoria solo para aprender.
Bella abrazó a John.
-En la carta me dijo que había descartado la idea de hacer amigos y por eso evitaba socializar, pero que todo cambió cuando me conoció.