Después de la cena, John y Bella pasaron por un lago congelado. -¿Sabes patinar? Preguntó John. -En patines normales. Se rió Bella. -Eso es más que suficiente. John la jaló de la mano y se dirigieron hacia donde prestaban patines para hielo. -Pero yo no sé patinar sobre hielo. Exclamó preocupada. -No te preocupes, yo estaré cuidándote. Le decía John mientras le ponía los patines. En cuanto la chica pisó el hielo por primera vez, comenzó a resbalarse. Era muy difícil mantenerse en pie. -Descuida, yo te sostengo. Poco a poco Bella pudo finalmente patinar sola. -Al principio fue complicado, pero ya le agarré el truco. Decía Bella orgullosa. John se alejó de ella e hizo piruetas sobre el hielo como un profesional. La gente que estaba ahí empezó a aplaudir y Bella lo miraba atónita.

