-Así has sido siempre, te gusta ayudar a los demás antes que a tí. Sonrió burlón. -Lo sé, no puedo evitarlo. Se sonrojó. -Al principio no sabía cómo ayudarlos, pero un día que vine a la ciudad a comprar unas cosas, vi un letrero de publicidad y supe inmediatamente qué hacer. Bella suspiró. -Llamé a la mueblería de Stephen. -Ahora entiendo por qué estaba ahí. Dijo enojado. -Pero tranquilo, yo le dejé en claro que sólo era una llamada de negocios. Bella trató de calmarlo. -Le expliqué a Stephen que su empresa podía hacer su recontribución a la sociedad y en cierto modo me lo debe, así que le pide que hiciera algo bueno por los demás, como donar algunos muebles al pueblo cada cierto tiempo. John fruncía el ceño. -Cada 6 meses viene con un cargamento para la gente de la localidad. Bell

