-¿Q-qué estás haciendo aquí? Preguntó Bella.
-Eso mismo te pregunto a tí. Respondió Stephen.
-Y-yo... Bella no podía con tantas emociones en un solo día.
-¿Necesitas que te lleve a algún lugar? Se ofreció Stephen al verla tan mal.
-No, descuida. Vivo aquí cerca, solo me iré caminando.
-Te acompaño.
-Estaré bien. Decía Bella mientras daba un traspié.
Stephen la sostuvo de un brazo e hizo que lo usara como apoyo.
-¿Hacia dónde vives? Cuestionó Stephen ignorando su negativa.
-Al final del callejón. Apuntó Bella hacia atrás del hospital.
Stephen quiso cargar a Bella porque cojeaba por sus rodillas lastimadas, pero sentía que sería demasiado incómodo para los dos, así que solamente continuó caminando con ella de su brazo.
-Es aquí. Habló Bella. -Gracias por tu ayuda.
-Bella, ¿estarás bien? Preguntó Stephen preocupado. -Te ves muy triste.
Stephen tomó a Bella de la barbilla haciendo que lo mirara a los ojos. Y ahí seguían esos ojos color avellana tan seductores, con ese rostro tan masculino y el cabello n***o tan lacio.
Bella por un momento se quedó sin aliento, pero después recordó todo lo que había pasado y se alejó un poco de él.
-¿Por qué estás aquí, Stephen? Cuestionó un poco molesta.
-Pues es una larga historia...
Bella se sentó en la jardinera que estaba frente a su edificio, haciendo que Stephen se diera cuenta que ella estaba dispuesta a escuchar toda la historia.
-En realidad no es muy larga. Suspiró Stephen mientras se sentaba a un lado de ella. -Pues en cuánto nos dejamos de hablar, le dediqué más tiempo a June, la que había conocido en internet. Le pagué todo el viaje para que se mudara conmigo y mi familia, casi de inmediato nos comprometimos. Yo estaba muy feliz porque June era una chica muy hogareña, ayudaba mucho en la casa y muchas otras cosas más que me gustaban. Al mes de comprometernos, nos casamos...
-Osea que 3 meses después de estar conmigo por última vez, ya estabas casado. Lo interrumpió Bella para entender mejor.
-Así es. Sé que fue muy apresurado y estúpido, pero en ese momento me urgía tener a alguien. Stephen se detuvo por un momento y miró al cielo. -Como te imaginarás, las cosas se deterioraron con el tiempo y eventualmente nos divorciamos después de casi un año.
Stephen volteó a mirarla.
-Después de eso decidí hacer el proyecto que te había contado, sobre el negocio de mi familia, como manera de distractor para sobrellevar mejor mi divorcio.
-Querías expandir el negocio, hacer tiendas grandes por el país e incluso fuera de él. Recordó Bella.
-Exactamente. Bella no había notado que Stephen llevaba un portafolio en la mano de donde sacó unos papeles. -Justo venía de firmar un contrato con los dueños del edificio que está a una cuadra de aquí, para transformarlo en la primer sucursal del negocio de mis padres.
Bella se quedó maravillada.
-Muchas felicidades. Instintivamente Bella se levantó y le dio un abrazo. -Sabía que podrías lograr grandes cosas.
Bella se quiso separar de él, pero Stephen no la dejó ir.
-Aún no te he dicho, el por qué mi matrimonio fue un fracaso. Susurró Stephen.