Bella soltó las llaves al enterarse de lo que había ocurrido.
-¿Hace cuánto fue eso? Le preguntó al casero.
-Hace como 4 horas.
Bella salió corriendo en busca de un taxi que la llevara a la estación de policía.
-No puede ser. Pensaba Bella. -¿Qué habrán estado pensado estos dos? Y más John, mañana tenemos guardia.
***
-Jonathan Shepard y Stephen Walker. Llamó un guardia.
-Somos nosotros. Se pusieron de pie y se acercaron a la puerta de la celda.
-Tienen visita.
Bella apareció detrás del guardia.
John nunca la había visto así, Isabella estaba demasiado preocupada y a la vez se veía tan enojada.
-Oh, oh. Murmuró Stephen. -Esto ya lo he visto antes y no es nada bueno.
-¿Qué creen que hacen ustedes dos? Dijo enojada. -¿Creen que esto es un juego? No puedo dejarlos ni un minuto solos cuando ya están causando problemas.
Stephen y John se miraron asombrados.
-No puedo creerlo y menos de tí, John. Mañana tenemos guardia y no puedes ir porque tienes que quedarte por lo menos 24 horas. Resopló Bella.
-Bella, tranquila. Se acercó a los barrotes. -Le llamé a Jack y me hará el favor de cambiar guardia conmigo, así que no estarás sola en la guardia.
-Pero no tenías que recurrir a eso, ya estás grande, eres un profesionista, no puedes causar este tipo de problemas. Lo regañó Bella.
Stephen soltó una risita.
-Y tú. Bella lo fulminó con la mirada. -Tú que nunca habías recurrido a la violencia, ¿sales con esto? Debes tener preocupados a tus padres por no tener noticias tuyas.
Stephen agachó la mirada.
-Les llamé y les dije que estaría unos días más aquí, por lo del negocio.
-¿Les mentiste?
Stephen afirmó con la cabeza avergonzado.
-Estoy muy molesta y decepcionada de ustedes dos. Decía Bella con el ceño fruncido. -Pero tampoco puedo dejarlos así.
Isabella sacó dos paquetes de una bolsa y se los entregó.
-Les traje algo de comer.
-Bella. John le tomó su mano a través de los barrotes. -Perdóname, es sólo que los celos fueron demasiado para mí y no me pude controlar.
Isabella lo miró con ojos llorosos y salió rápido de ahí.
-¡Isabella! Gritó Stephen.
-Si tanto la amaras como dices, jamás la habrías tratado tan mal como llegaste a serlo. Le reclamó John a Stephen.
-Tu no sabes nada. Contestó enojado.
-Yo lo sé. Ella me ha contado todo lo que le hiciste. John se le acercó amenazante. -Eres un patán.
-No sabes cuántas ganas tengo de romperte esa cara bonita que tienes, pero no volveré a decepcionar a Isabella. Se alejó Stephen y se sentó en la litera.
-Yo tampoco. John trató de tranquilizarse alejándose de él.
***
Isabella estaba llorando afuera de la estación de policía, cuando vio llegar a Jennifer.
-Así que era cierto.
-¿Qué cosa? Preguntó Bella confundida.
-Que no ha pasado ni un día y ya metiste a Jonathan en problemas. Se burló Jennifer. -Realmente no te lo mereces.
-Cállate.
-Es mejor que entre y consuele a John. Se rió Jennifer. -Ya lo pensé bastante y voy a regresar con él, no puedo permitir que alguien como tú me lo quite.