Damián ̶ buenos días cariño – dice mi madre en cuanto entro a la cocina Tomo asiento aun adormilado y no puedo evitar que un bostezo salga de mi ̶ Buenos días – murmuró ronco ̶ ¿Hijo…- posiciona una mano sobre mi hombro y con la otra toca mi frente – no tienes fiebre, has dormido bien? - Negue – no pude pegar un ojo en toda la noche – Me había pasado toda la noche soñando con un par de ojos rojos que me seguían por todos lados. Era sumamente frustrante no saber quién era aquella chica misteriosa, su voz era delicada, pero con cierto tono malicioso. ̶ Bueno, entonces será mejor que te tomes uno de estos – mi madre coloca un plato de desayuno delante de mí junto a una taza de café humeante – por cierto, no te molestes, pero …- ̶

