Observo a mi madre ya Clara correr de un lado a otro y tomando una fuerte bocanada de aire me adentro al bullicio de la habitación, la recorro con la mirada y me detengo un momento sobre la barra del desayuno. Esta ahora se encuentra repleta de comida y postres, tomo una rosquilla de una de las charolas y le doy una mordida. –No te las comas. Entre tú y tu padre no habrá nada para cuando llegue los invitados– rodando los ojos le doy otra mordida y me dirijo a la planta de arriba. Toco dos veces la puerta antes de adentrarme en la habitación y ver a Alexis caminar de un lado a otro. –Te vez preciosa– y era quedarse corto. Llevaba puesto un exquisito vestido color azul a la altura de la rodilla, los tirantes eran finos dejando la pálida piel de sus hombros expuesta. Por un momento me plant

