-Cielo ...- El impacto de su voz me calo en lo más profundo, verle de nuevo supuso el mismo impacto que la primera vez que lo vi. Seguía siendo igual de atractivo y para mi bienestar y el suyo no podría permitir que estuviera aquí, no con Jonathan en el mismo lugar. Me incorporo lentamente del suelo y devuelvo la pequeña ropita al cesto de la lavandería, lo oculto junto al sofá y doy un par de pasos dudosa en su dirección.
-Brandon- lo veo tragar saliva -¿Qué haces aquí? - frunce el ceño y da un par de pasos en mi dirección.
-Venir por ti claro está, tuviste casi un año para tomar un respiro y alejarte de todo, pero ahora que te he encontrado no pienso regresar sin ti- retrocedo como acto de reflejo -¿Por qué no buscas tus cosas cielo? Es hora de volver a casa-
-Esta es mi casa ahora-
-No, no lo es- por favor Brandon, no puedes obligarme a volver, no en este momento –Tu casa está en Seattle conmigo.-
-¿Seattle? - Ángel ahoga un grito -Escucha amigo, deberías irte-
-No te metas, esto es entre mi mujer y yo-
-¿Tu mujer? - me mira enarcando una ceja. Me giro para mirar a mi amigo.
-Te lo explicare- vuelvo la vista hasta Brandon –Por favor vete, prometo que hablaremos.-
-Claro que vamos a hablar, pero ahora lo único que me interesa es que vallas por tus cosas y nos larguemos de este lugar-
-No puedo irme- mi voz suena desesperada pero no me importa.
-No te estoy preguntando cielo- se acerca más y no puedo evitar tomar una gran bocanada de aire ante su proximidad, grave error pues todos los recuerdos de su perfume llegan a mí asiendo que me tiemblen las piernas- Mueve ese precioso trasero tuyo y busca tus cosas y yo mismo te sacare a rastras de este lugar-
-Mueve ese precioso trasero tuyo y vuelve a la cama-
-Tengo clases a las nueve- lo miro mientras termino de secarme el cabello tras la ducha
-No me interesa vuelve aquí- sonríe descaradamente mientras retira las sabanas de su cadera y muestra toda su gloriosa desnudes frente a mí - La necesito señora Pent- extiende una mano en mi dirección, la tomo dudosa y hala de mi hasta tirarme sobre la cama , nos gira quedando el sobre mí y comienza a repartir besos por mi cuello y mi clavícula.
-¡No puedes obligarme a volver!- se queda estático ante mi respuesta- Es que no lo entiendes, no quiero hacerlo- bajo un poco la voz –Estoy bien aquí Brandon, soy feliz en este lugar, es que acaso eso no te importa, en Seattle nunca podre serlo, no cuando ni siquiera puedo salir de mi habitación sin temerle a mi propia sombra. Este lugar es bueno para mí, me siento libre- me paso ambas manos por el rostro tratando de retener las lágrimas, sé que lamentare lo que estoy a punto de decir pero no me importa, estoy desesperada- Vuelve tú, busca alguien bueno para ti, alguien que te comprenda y pueda estar contigo, alguien con quien ser feliz y si la encuentras, porque sé que lo harás te daré el divorcio, sin pedirte nada a cambio.- retrocede un paso y me mira como si lo hubiese golpeado.
-Eres tu quien no lo entiende- comienza a alzar la voz – Es que no hay nadie más para mí, solo tú, te necesito cielo, necesito que vulvas, que estés a mi lado, que afrontemos toda esta porquería juntos-
-Eso no es verdad, tu no me necesitas, quizá ni siquiera me ames, lo único que sientes es ese deseo enfermizo, donde no puedes soportar que nadie más este cerca de mí, no quieres que nadie que no seas tú pueda tenerme, pero adivina que, no puedes encerrarme en una burbuja y esperar que yo esté bien y tranquila con eso.-
-Eso no es verdad, por Dios Alexis, vendería mi alma al diablo por ti, lo entregaría todo por volver a tenerte a mi lado-
-Pero no puedes, porque yo no quiero volver, la única razón por la cual sigues aquí es que no puedes superar el hecho de que yo te haya dejado a ti- cerré los ojos ante la crueldad de mis propias palabras. Tomo una bocanada de aire y abro nuevamente los ojos, me mira unos segundos y después se acerca hasta juntar su frente con la mía.
–Cielo tu eres mía porque yo soy tuyo y absolutamente nada de lo que me digas podrá cambiar eso-
-Tienes que irte Brandon, las cosas no son como antes, yo ya no soy la misma y se con certeza que no puedo hacerte feliz- soltó un gruñido y dio un paso atrás.
-Es por este idiota ¿no?- mira a Ángel con los ojos entrecerrados y los puños apretados –Me dejaste por este imbécil- no era una pregunta pero igual respondí.
-No. Ni siquiera lo conocía- pongo ambas manos sobre su pecho tratando de calmarlo.
-Pero ahora estas aquí con él y no conmigo-
-No es por el por quien sigo aquí-
-Entonces si hay alguien más- lo dudo antes de contestar pero sé que es lo mejor para los dos.
-Si-
- Maldita sea Alexis- exclama levantando los brazos -¿Cuántos hombres más hay?- si me hubiera apuñalado no podría dolerme más.
-Escucha debes irte, hablaran cuando los dos estén más tranquilo- tercia Ángel.
-Tú no te metas-camina dando grandes zancadas hasta él y lo sujeta firmemente de la camisa –Sal de una puta vez de aquí antes de que te rompa la cara-
-Brandon debes irte...- me acerco a ellos y trato inútilmente de separarlos.
-Quisiera que lo intentaras- los observo con pánico y entonces Brandon es el primero en lanzar un golpe, su puño impacta contra la mandíbula de Ángel y este suelta un alarido, se incorpora y se lanza sobre Brandon cayendo los dos con un ruido sordo sobre el piso, comienzan a repartirse golpes y lo único que puedo hacer es tratar de interponerme entre ellos.
Brandon me rodea la cintura con los brazos y me arroja sobre el sofá separándome de ellos y a continuación se arroja sobre Ángel tirando en el proceso uno de los viejos y feos floreros que estaba sobre la mesita de centro, intercambian un par de golpes más y entonces todo queda sumido en un silencio sepulcral mientras el comienza a llorar, lentamente se separan y se incorporan, yo por mi parte me encuentro demasiado desconcertada como para reaccionar en el momento en que veo a Brandon correr a una de las habitaciones, tardo un momento en procesarlo y entonces voy tras él, entro a la habitación y lo observo de pie junto a mi cama tan pálido como el papel.