Nana Marina había servido la comida, Mateo estaba muy hambriento, Fernando le había ayudado a poner todo en orden, pero había acabado agotado, apenas había probado alimento. -Me iré a recostar un rato hijo. -Trata de comer un poco más, te sentirás mejor si lo haces. Fernando vio la preocupación de Mateo, se volvió a sentar a la mesa y se esforzó por terminas su sopa, después se volvió a levantar. -Te parece bien así. -Buen chico, descansa padre hoy me has sido de gran utilidad. -Valla pues muchas gracias, ya no me sentiré tan mal, aun sirvo para algo. -Eres un tonto. Fernando sonrió y se fue hacia su cuarto, Mateo lo siguió con la mirada hasta que su padre se perdió de vista. -Al menos hoy termino su sopa. -Aun así, es muy poco lo que come, deberíamos hablar con Camilo para que

