5 Lev Aunque no dormimos como ella, seguíamos sentados en la cama tocándola. Cada uno de nosotros se vistió a su vez mientras los otros dos se quedaron con ella. Por acuerdo tácito, no queríamos dejarla sola, intacta, ni siquiera por un minuto. Podía sentir vivamente la conexión que ahora compartíamos. Era como si hubiera encontrado una parte de mí que ni siquiera sabía que estaba perdida. La idea de estar separado de ella era demasiado espantosa como para considerarla. Mientras que el poder de las semillas había evolucionado en nuestra r**a para atar a la mujer a nosotros, la fuerza de su efecto sobre mí era suficiente para hacer que me dolieran tanto el pecho como la polla. Mi polla palpitaba, lista para tomarla de nuevo. Pero eso tendría esperar. Ya fuera por el transporte desde la T

