Capitulo 217-2

995 Palabras

Una de esas tardes, en que se había colocado una blusa y una falda bastante corta, al intentar acceder al interior de la vivienda, su suegra la manifiesta que tiene que salir, pero que Berto estaba en su cuarto. Ella le dijo que al menos lo saludaría. Era su oportunidad. Así que, con cierta excitación, tras franquear la puerta, pasa al aseo de la planta baja, y una vez dentro se despojó de su sostén, quedándose solo con la blusa blanca que llevaba puesta. Era evidente que la blusa al contacto con la piel sobresalía y ponía de relieve sus pezones, los cuales se marcaban claramente. Para darle mayor excitación, se soltó dos botones de la blusa, de tal forma que, en cuanto se inclinara un poco, mostraría claramente sus pechos al que estuviera delante. No eran grandes, pero si muy firmes y red

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