-oh pero que hacer oooo … no pretenderás oooo Daniela se dio cuenta al momento que su hijo estaba yendo más lejos. ¡joder su hijo pretendía encularla! Jamás su marido ni los otros amantes lo había hecho. Ella era virgen de su culito. Y su, hijo con su tremendo nabo, quería horadarlo. Pese a sus protestas el joven continuó dando lengua tanto a la panocha de su madre como a su ano. Se dio cuenta que ante sus lamidas el ano de su madre se dilataba con facilidad. No pudo más, y tremendamente excitado Berto se desprendió de su slip. Luego se acercó a la cara de su madre y le coloca delante de su cara su tremendo nabo, ya descapullado: ¿Qué pretendes?... ¿no querrás que…?... pero ¿qué te pasa hoy? -vamos mamita mámala un poco. Prepáramela ….se que tienes una buena boquita para eso. ¡eres un

