Me sentí que estaba en otra dimensión. Miraba hacia abajo, viendo como mi pene salía casi totalmente de su v****a, para volver a entrar totalmente. Ver como mi larga y gruesa v***a entraba dentro de la estrecha v****a de la joven, me tenía alucinado. Era como si hubiera perdido la cabeza. El placer que sentía, era algo inigualable, inaudito. Follar a la mujer de mi hijo fue algo sublime. Al propio tiempo, me comportaba como un animal desbocado, al que le habían dado rienda suelta para follar con tanta violencia e ímpetu a la joven nuera. Oh .me vengo otra vez… o si… métala más adentro … mass oooooo -me pedía la joven. Lejos de cesar en mis bombeos, pese a las dificultades que nos propiciaba el limitado lugar donde nos encontrábamos, la seguí clavando, metiendo mi v***a una y otra vez. Mi

