Vanesa, estaba super caliente esa tarde, lo que la llevó a aceptar mi proposición, pese a su evidente nerviosismo y agitación, incorporándose y acercándose al cabezal de la cama. Una vez, abrió sus piernas, para colocarlas a ambos lados de mí. Al mirar hacia arriba quede extasiado contemplando el reluciente coñito de la joven. Note como su corazón comenzó agitarse ante la exhibición que estaba realizando a su suegro. La inste a que se fuera agachando, colocándose de cuclillas sobre mi cara. Percibí su nerviosismo ante mi solicitud. Pese a su evidente agitación, poco a poco, apoyándose en los barrotes del cabezal de la cama, comenzó a descender, haciéndolo lentamente. Al hacerlo fue apareciendo ante mis ojos, en plenitud, la preciosa v****a de la nuera, que destacaba claramente alrededor d

