Tras lo ocurrido ese día, se sucedieron algunos nuevos encuentros con mi nuera, aunque esporádicos. La joven había procurado que esos encuentros se llevaran a cabo, cuando estaba segura de no estar en momento fértil, ante mi negativa hacerlo con protección. Así fueron pasando los meses, y pronto la pareja cumplió dos años de casados. Yo veía tan feliz a mi hijo con aquella mujer, que me avergoncé de ser tan cabronazo. Debía olvidarme de la joven, dejar que aquellos hicieran su vida. Pero, aunque lo intentaba, siempre la tentación podía conmigo. Además, notaba que Vanesa, tampoco quería cortar. Era como si la joven encontrara en mí, el desahogo s****l que su marido no le daba. Estuve tentado de hablar con mi hijo, e increparle para que se preocupara más de su mujer, y que se empleara más

