Capitulo 258-1

704 Palabras

Al regresar Vanesa a la cocina, me encontró sentado a la mesa. Me miró, percibiendo cierta agitación. Se puso a fregar la loza, sin decirme nada. Ese día llevaba un vestido de una sola costura, que permitía visualizar perfectamente la anatomía de su hermosa figura, especialmente su precioso trasero. Recordé el día en que mi falo entró en su culito, y sin poder evitarlo mi pene comenzó a crecer inexorablemente. En un momento dado, ella se giró y me vio observándola. Note como se estremeció. No queríamos decirnos nada, evitando que pudiera ser escuchado por mi esposa. Pero creí conocer a la joven, y sabía que se estaba debatiendo en un mar de dudas. No me lo pensé más, me acerque y me coloque detrás de la misma. Sentí su agitación al contacto de mi pecho con su espalda. La abrace suavemente

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