La polla de Duane brillaba con mi saliva cuando la colocó frente a mi boca. Tragué saliva nerviosamente, dudando al verla descansar sobre mi labio inferior. Mi corazón se aceleró nerviosamente al mirarlo a los ojos; él me observaba con una mirada dominante. Tragué saliva mientras pensaba en Miguel y en cómo reaccionaría si supiera lo que estaba a punto de hacer, pero me dolía muchísimo el coño y el olor a almizcle de su polla era tan embriagador que abrí la boca obedientemente, permitiendo que entrara. Él sonrió cuando me vio abrir la boca, "Buena chica, toma esa polla..." me elogió mientras se deslizaba más profundamente dentro de mí, llenando mi boca y luego mi garganta. Cerré los ojos, concentrándome en relajar las náuseas mientras la enorme polla negra de Duane penetraba en mi gargan

