¡Kayla viene para acá! Llegará en cualquier momento... ¡No podemos con esto, chicos! ¡Tenemos que parar! —les dije nervioso, provocando la risa de Duane. "Vamos, entrenador... ¿De verdad crees que los chicos pueden parar ya? Se les va a poner la polla en los pantalones cortos si salen ahora", me preguntó Duane con una sonrisa, lo que me hizo poner mala cara. —P-pero nos atrapará... Si nos ve... ¡Dios mío! —murmuré, con las mejillas rojas como la pólvora mientras tartamudeaba nerviosamente. Sin embargo, Duane dio un paso adelante y me levantó la barbilla para que lo mirara a los ojos. "Tranquila, entrenadora... Yo me encargo de esto. Saldré a distraerla mientras tú te encargas de los chicos...", me dijo Duane para tranquilizarme, haciéndome mirarlo nerviosa. "No podemos arriesgarnos a e

