—Dios mío... ¿Se está masturbando con mis fotos? —Tragué saliva con incredulidad, sintiendo que mi cara y cuello se ponía rojos. Sabía que debía detenerlo, alejarme, o simplemente llamarlo, ¡o algo! Pero me quedé allí, mirando, sin poder apartar la mirada. Observé con asombro cómo la mano de papá le acariciaba la polla de arriba a abajo. ¡Arriba y abajo esa polla enorme y jugosa! Pude ver el presemen brillando en la punta y observé cómo corría por los lados, lubricando su mano. Me mordí el labio y ahogué un gemido mientras mi padre susurraba algo que apenas pude entender: «Joder Autumn... estás volviendo loco a papá, cariño». Me mordí el labio y di un paso hacia el hueco de la puerta para oírlo mejor. ¡Dios mío, qué mal estaba esto, pero me ponía tremendo! «No debería estar viendo esto

