Dean me dejó hecha un desastre. Me excité mucho cuando sentí su semen pegajoso salpicando mi cara. Seguí acariciando su polla, exprimiendo hasta la última gota de su semen. Recogí un poco de su semen con los dedos y me los metí en la boca, lamiéndolos hasta dejarlos limpios. Dean se desplomó en su asiento, jadeando y sin aliento. Su polla había empezado a ablandarse. Estaba a punto de lamer el resto de su semen cuando se me ocurrió una idea. «¡Hazme una foto rápido mientras te limpio la polla con la lengua!», le dije con voz seductora mientras sostenía su polla semierecta en la mano. Dean tenía una expresión de sorpresa en su rostro. «¿Qué... qué?». «Hazle una foto a tu hermana guarra lamiendo tu gran polla gruesa hasta dejarla limpia», me reí mientras lamía el semen de su polla. Dean

