"Mmmmm... D-dean... ¿qué estás---?" gemí mientras él comenzaba a amasar mis tetas frente a Howard y Sam. "Solo estoy sintiendo la tela, hermanita. Esto te va a rozar los pezones todo el día. No querrás que te duela, ¿verdad?" Dean sonrió con suficiencia mientras sus pulgares rozaban mis pezones duros que sobresalían de los diminutos triángulos del bikini. Esta debía ser la excusa más estúpida de la historia, pero por alguna razón, ni Howard ni Sam gritaban "incesto" todavía. Los chicos estaban tan aturdidos por la lujuria al verme así que simplemente se dejarían llevar por cualquier cosa. —N... No... No quiero eso. —Mi voz temblaba mientras miraba fijamente a mi hermano a los ojos. Estaba sacando provecho de su juego de amo-zorra, sin duda. Mis palabras parecieron despertar a Howard y

