La hija de la entrenadora 10

1604 Palabras

Y así, sin más, pasé de ser la estudiante modelo a seguir a la pequeña doncella traviesa de Duane en una semana. El entrenamiento de baloncesto empezaba con una paja relajante en un aula vacía antes de unirnos a mamá y al resto del equipo para entrenar. Y ya había llegado a conocer su cuerpo, o mejor dicho, su polla, tan íntimamente; cada curva, cada vena, cada punto sensible. Supongo que fue la estudiante diligente y de primera que llevo dentro lo que me impulsó a dar lo mejor de mí en todo. Así fue como aprendí a perfeccionar el arte de masturbarle la polla a Duane. Mis manos aprendieron a trabajar su m*****o de la manera perfecta para hacerlo gemir y gemir de placer. Pero lo peor era lo mucho que me habían empezado a gustar nuestras sesiones diarias. No había vuelta atrás. A pesar de

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