"Mmm... está tan apretada como siempre...", gimió Duane mientras me sentaba a horcajadas sobre su regazo, deslizándome lentamente sobre su enorme polla. Mi uniforme yacía desordenado en el suelo, dejándome completamente desnudo salvo por mis medias de rejilla mientras cabalgaba su gruesa polla negra. "Oh, Dios, sí..." gemí, rebotando lentamente sobre su m*****o duro mientras lo miraba con lujuria, clavándome las uñas en su pecho moreno y musculoso. Estaba en mi pequeño mundo, casi inconsciente del espectáculo de zorras que les estaba dando a mis otras alumnas, que esperaban su turno a nuestro alrededor. "¿Te encanta montar mi enorme polla negra, entrenador?", preguntó, con las manos apoyadas en mis anchas caderas mientras me ayudaba a subir y bajar. Sus ojos marrones me miraron fijamente

