Bajé la mirada con culpa, pero no me aparté mientras sus dedos acariciaban mi rostro y su pulgar rozaba mis labios. "Ni siquiera estoy... segura de qué decirle... ¿Y qué hay de Kayla?" Me sonrojé muchísimo. "Ya se te ocurrirá algo." Sonrió antes de retirar la mano. "Pero teníamos un trato y los chicos ganaron ese campeonato." Negué con la cabeza mientras él me empujaba la cabeza hacia atrás sobre su polla. Separé los labios, dejando que su grueso m*****o se deslizara en mi boca mientras asentía a regañadientes. Un trato es un trato, después de todo. *** "Miguel, cariño... Es solo una escapada de fin de semana al spa. Isis lleva meses rogándome que me una a ella... Ya sabes cómo es", le aseguré a mi marido mientras preparaba las maletas en nuestra habitación el sábado por la mañana te

