El hombre de la casa 63-2

760 Palabras

Verla en ese estado, de genuino agotamiento, me hizo reconsiderar y le dije que no hacía falta. Hubiera sido una mamada pedirle ese favor. Salimos del cuarto y bajamos. Calenté el desayuno y le serví. Nos pusimos a platicar sobre Tere, quien iba a regresar hoy en la noche. —Yo digo que podemos ir a verla mañana —me dijo. —Pero mañana es mi primer día en el curso —respondí. —¡Ay, sí es cierto! Tras revisar los horarios de los tres, acordamos que podíamos vernos en el café en el que ambas se reunían cuando yo saliera de mi curso. Raquel bajó después y fue como si aquella fuera la señal para que mamá nos dijera que se iba a acostar. Era evidente que había tenido suficiente tiempo de calidad madre-hija por ese día, porque no se despidió con prisas ni miedo. —¡Mamá es una bestia! —dijo Raq

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