Tremendamente alterado observó convulsionarse a su mujer casi saltando en la cama, con los primeros espasmos de placer, mientras su ancestro no paró un instante de penetrarla. Tanto, que cuando la mujer acabó su orgasmo, le miró a la cara diciéndole: -Oh suegro. Jamás me había corrido de esta forma. Añadiendo: ¿pero ¿cómo es posible? Aún la siento dura dentro de mi coño. ¿Es que nunca se le va a bajar? Su mujer parecía tener razón. Su padre parecía tener una vigorosidad insospechada. Extremo que detectó cuando su procreador, le contesto: Uy Bibiana, aún te falta lo mejor. “Aun te falta sentir como mi lechita riega es coñito ardiente que tienes”. ¿Quieres ver como tu suegro te llena el coñito? Ruperto se alteró al escuchar a su padre: se quería venir dentro de su mujer. Había comprobado q

