—¿Qué? —estaba apenas despertando —¿Qué pasó? —Te desperté. Estabas agitada, me estaba preguntando… ¿te acuerdas qué fue lo que hicimos la sesión pasada? —Pues, tú me hiciste recostar y me dijiste que viera al reloj y… —Me refiero a que si recuerdas lo que te dije mientras estabas “dormida”. —Ah, sí. Dijiste que no tuviera miedo de equivocarme y que un error es aprender la forma en que no se deben hacer las cosas. —Ajá. ¿Algo más? —Nada. Después de eso me despertaste, ¿no? —Sí… —dije, pensando—. Bueno, me refería a las frases para despertarte y para que te relajes, nada más —quise evitar sospechas. Su lado consciente no recordaba nada de lo que le dije que olvidara. ¡Perfecto! —. Bueno… —le dije, aparentando concentrarme—. No sé si te acuerdas, pero también te dije que puedes confia

