—No sería una mala idea, hermanita. Julia no armó un escándalo. Había llegado a la casa por un altercado que hubo en sus oficinas, todo su equipo de trabajo suspendió actividades por una discusión que tuvieron dos de los ejecutivos y la televisora iba a retransmitir un episodio grabado esa tarde. Su rostro estaba serio, pero todo aquello no parecía sorprenderle en lo absoluto. —Era cuestión de tiempo, supongo —suspiró mientras se masajeaba las sienes con la mano y cubría su cara—. Ya sabía que algo estaba pasando, pero creo que tanto mamá como yo nos hemos querido hacer de la vista gorda… ayer no limpiaron bien el sillón. Ambos volteamos a ver el mueble y pude notar las marcas de semen secas en el descansabrazos, mi estómago estaba ya encogido y apenas pude tragar saliva. Seguimos en si

