—Sí, mamá, lo sé —espetó, cortante, pero sin alzar la voz ni perder los estribos—. Sé que hay comunidades nudistas y familias así… pero no es algo que yo piense hacer. Voy a respetar lo que ustedes quieran hacer, ustedes respeten que yo no quiera. —No, claro —se apresuró a confirmar mamá—. Nadie quiere obligar a nadie a hacer nada. Quien quiera hacerlo, que lo haga. —Y por eso queremos que mamá lo intente —remató Raquel. La cara de mamá giró tan rápido que temí por un segundo que se hubiera lesionado el cuello. Si bien esa era una de las metas a lograr a corto plazo, la presencia de Julia no hacía sino poner las cosas un poco más tensas… y eso era algo que Raquel supo usar a nuestro favor. Se agachó para recoger las bragas del suelo y mostrárselas a la recién llegada. —Creo que aún no

