Su pubis estaba totalmente depilado, distinto a cómo lo recordaba al darle masaje y en cuanto ella notó que miraba esa zona, giró una pierna para darme una mejor vista del interior de su muslo y, por supuesto, de su boca inferior. —¿Y bien? —preguntó ansiosa—. Di algo, me estoy muriendo de la vergüenza. —¡Guau! Digo… ¡guau! —Veo que Raqui no se depila por completo, pero Tere me insistió en que me quitara todo. —Es cuestión de gustos. —¿Tú qué opinas? —Me gusta cómo la tiene Raquel, pero te digo lo mismo que a ella: rasúrate si quieres. —¡Ay, por Dios! —exclamó, agitando su mano— No puedo creer que estemos… hablando de esto. —No tienes que hacer nada si no quieres —comenté, extendiendo mi mano para tomar la suya. Tardó en responder, tuvo un reflejo de cubrirse el pecho cruzando los

