La soledad había llevado a Liss exactamente a dónde juró nunca mas volver, Arturo mirando a todos lados entró al baño de la casa para poder llamar a Liss sin que su esposa Ana lo pudiera escuchar, el tono de la llamada se escuchaba a través de el auricular del teléfono, Arturo estaba sintiendo nuevamente esas mariposas en el estómago que no sentía desde hace meses mezcladas con los nervios de que su esposa pudiera descubrirlo, cuando por fin se dejó escuchar la dulce y tierna voz de Liss como la nota musical mas hermosa jamás oída, una cálida caricia en el alma, como la brisa que entra en una habitación que tenía mucho tiempo cerrada. - ¡ Hola Arturo! ¿cómo estás? Disculpa si te ocasiono problemas con tu esposa, la verdad es que estaba pensando ... Y bueno quería saber de ti- dijo Liss e

