éxtasis

1058 Palabras
Pov Rebecca Mí hija camina ansiosa de un lado al otro del living-comedor, mirando de vez en vez por la ventana haber si llega su prometido. La verdad que yo no quiero verlo, no sé como mirarlo a la cara, estoy en una situación tormentosa, en la cual me odio a mí misma por no dejar de pensar en ese hombre que despertó mí apetito s****l que creía incapaz de sentir... ya que con el papá de samara nunca disfrute el sexo, siempre fue brusco, violento y buscaba su propio desahogo. Nunca me hizo arder de deseo ni sentir placer, pero con Luciano fue otra cosa muy distinta e inolvidable. Es el primer hombre que me ah provocado derretir de un placer exquisito, el sábado hasta hoy e fantaseado que me vuelva a coger de una y mil formas, lo tengo grabado como fuego en cada poro de mí piel y patentado mí mente con su nombre. Ya no sé si lo sueño o lo imagino despierta. Temo encontrarme de vuelta con el y delatarme delante de mí hija, la culpa me carcome. Estoy desnuda envuelta en una toalla blanca que me llega a medio muslo y descalza. Suspiro y me acerco a samara deteniendo sus pasos de los hombros para calmar sus nervios y ansiedad. – Tranquila amor, todo saldrá de maravilla. Te quiero y cuidate. le beso la frente. –avisame si no vuelves a dormir a casa. Ella me mira sonriente. –Gracias ma. me observa el aspecto. –Anda ve a bañarte ya,bno quiero que Luciano vea a mí bella madre en paños menores y descubra que eres más hermosa que yo. yo me sonrojo y asiento sonriendo, entonces subo las escaleras. Entro a mí habitación y me siento en la cama cubriendo mí rostro con las manos, está situación me supera. Escucho abajo como se abre la puerta, contento el aire, samara habla con alguien, una voz de hombre que no es la de Luciano. Al rato la puerta se cierra y sigue un silencio sepulcral, largo el aire contenido. Camino hasta bajar las escaleras para asegurar la puerta. Cuando estoy por cerrar la puerta, se oyen dos golpes suaves en esta, yo miro la hora en el reloj de pared 20:35 pm. Pregunto. –¿Quien es? – ¡Rebecca soy yo! ... Luciano. Automáticamente mi presión arterial se eleva y mí cuerpo vibra de anticipación a los instantes abro la puerta, pensando que está con samara y cuando lo veo me desarmo, el hombre de mis sueños más osados y eróticos, está frente a mí, tan atractivo o más que nunca, con su camisa blanca arremangadas hasta sus codos detallando su musculatura y el blanco iluminando su hermoso tono de piel y esos ojos de depredador que nunca me cansaría de admirar, su pantalón de vestir color beige abraza, sus trabajadas piernas y calza unos zapatos negros elegantes sport. Su fragancia es tan masculina y potente que lo caracteriza como todo a el, inunda mis fosas nasales y me turbo cuando el me recorre con excesiva lascivia e interés. Cuando al fin sus ojos conectan con los míos brillan con anhelo. Curva sus labios lentamente en una sonrisa codiciosa y dice. – Hola becki ¿Me extrañaste?. Yo miro por atrás de el a su Ferrari estacionado en mí vereda y descubro que está solo, entonces lo miro y pregunto tartamudeando. – ¿Y samara? El se acerca a mí y yo retrocedo permitiéndole entrar a mí casa, el cierra la puerta detrás de el y dice – Samara fue llevada por mí chófer a mí casa. No salgo de mí asombro todavía cuando el acorta la poca distancia que nos separa y me abraza de la cintura invadiendo mí boca con desesperación. Ahi reaccionó forcejeando contra el, para separarme, pero el me conduce sin soltarme hasta qué mí trasero hace tope contra el mueble que tiene un espejo junto a la escalera. Me levanta sin dificultad y me sienta en este mueble posicionado entre mis piernas. Yo me desprendo de su boca y lo alejo un poco para darle una fuerte cachetada en su mejilla derecha poniéndola colorada. El soba su mejilla lesionada. Me mira furioso, toma mis muñecas las pone detrás de mí espalda sosteniendo con una mano y con la otra mano me abre la toalla de golpe tirándola al suelo para exponer mí desnudez. Lanzó un jadeo y el calla mis protestas besándome con rudeza como castigándose, entonces intento por inercia cerrar mis piernas ya que me tiene inmovilizada de mis muñecas, pero tampoco puedo por que el se mete mas profundo a mí intimidad arrastrando de la cintura al borde del mueble, pegándome a el y refriega su erección contra mí clítoris ya empapado. Mojo su fina tela del pantalón que es lo único que nos separa de su m*****o erecto a punto de explotar de lo duro que está. Yo estoy en una nube flotando tan drogada que mi raciocinio está bloqueado, solo respondo al deleite de mí cuerpo que con sus caricias produce sensaciones esplendorosas. De mis pechos hasta bajar a mí intimidad y masturbarme en mí punto g. Estoy tan caliente que mí cuerpo ardiente explota en un fuego placentero que deja todos los músculos de mí cuerpo débiles y mí v****a sensiblemente relajada, entonces el deja de succionar mis labios para decir sobre mí boca agitadamente. – Mi hermosa y perfecta Becky, nunca más vuelvas a intentar condicionar tu pasión por mí, yo estoy peor que tu. Se separa un poco de mí y sin dejar de mirarme, chupa los dos dedos mojados de mí néctar con los que me dio un glorioso orgasmo y dice. – Me tienes trastornado de deseo y si te niegas a esto por samara, te daré un tiempo... para que asimiles que eres mía, por que desde que te probé no puedo dejarte ir... me perteneces en cuerpo y alma. Luego de una sección de sexo voraz se fue por súplicas mias, aparte de que mí hija, lo está esperando en su casa para la cena. ¡ Dios mio ! en que clase de persona me transforme. No puedo negarme a sus besos y caricias, pero tampoco puedo evitar la culpa que me azota, cada vez que caigo en la realidad de lo que estoy haciendo.
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