2. No quiero, no puedo, no debo

1818 Palabras
- Igual arroz con calamares no porque no tengo. Pero con tomate y huevo puede que sí. A Harry le gusta mucho - digo saliendo rápido por la puerta de la universidad con Lara detrás de mí intentando seguirme el ritmo. - ¡Li! ¡Para un poco! - me agarra por el brazo para que la mire a los ojos. Quiere comprobar si estoy llorando - ¿Estás bien? - ¿Por qué no iba a estarlo? - Ah, no sé - se hace la pensativa - Porque en cuanto has visto a tu ex novio besarse con otra te has ido corriendo del lugar. Has corrido más que la vez que quisiste estar la primera en la cola para sacarte una foto con Ian Somerhalder. - Es que llego tarde. Si quiero hacer eso de comer voy a estar muy justa para cuando venga Harry. ¡Luego hablamos! - oigo su grito detrás de mí pero no consigo entender lo que dice. A los pocos minutos llego a mi casita. No sabéis lo que se nota la diferencia que hay a la hora de tardar en llegar a casa. Antes me pateaba media ciudad y ahora estoy a un tiro de piedra. Me viene muy bien para mi vagancia, esto la motiva muchísimo. Lo primero que hago al llegar a mi piso es dejar el bolso y cambiarme de ropa. Eso siempre es lo primordial. Cojo una camiseta de Harry de color gris con letras verdes, me pongo un culotte n***o y me hago un moño desordenado. Ya estoy lista. Ahora, a hacer la comida. Pongo la música y empiezo. Nunca pensé que me iba a gustar tanto cocinar, pero se le pilla el gustillo. Me ayuda a desconectar. Saco los utensilios necesarios y comienzo. Aunque presiento que hoy no es mi día de desconexión. Mi cabeza no tarda en volar y pensar en muchas otras cosas que no tienen nada que ver con la cocina. Jo, que ya he acabado mi segundo año de carrera. Parece que fue ayer cuando entré acojonada a la clase con tanta gente desconocida. Las cosas pasan en un chasquido de dedos. Y ahora tengo que pensar en algún trabajo de verano. Se nota que ya no somos unos adolescentes cuando pensamos en eso. El dinero se vuelve más importante día a día. ¿En qué podría trabajar? ¿Camarera? No. A poco que se me queje un cliente, le doy una hostia con una silla. ¿Teleoperadora? No. Son muchas horas y muy poco dinero. Y también me gustaría disfrutar algo el verano. ¿Niñera? Ufff. Me gustan los niños pero igual llego a un punto de pegarles también una hostia. No sé. Ya buscaré con Lara. A ver si tenemos suerte y encontramos alguno bien pagado y en el que podamos trabajar juntas. Oigo la puerta abrirse y segundos después a Harry entrando a la cocina. - Hola, bonita - se acerca y me da un beso - Que bien huele. - Sip. Tienes que agradecerle a Lara que me ha dado la idea - sonríe quitándose la chaqueta. - ¿Habéis aprobado todos? - Sí - respondo contenta - Ya hemos acabado todo - dejo la comida reposando y me acerco para abrazarle - Se me hace raro no tener que hacer nada ahora. - Y a mí - dice envolviéndome entre sus brazos - Ahora solo voy a estar en la consulta y lo voy a notar mucho. Lo bueno es que vamos a poder estar más tiempo juntos - le beso dulcemente pasando mis manos por su duro pecho. - De todas formas, voy a intentar buscar un trabajo de verano. - ¿Seguro? Mira que puedes seguir trabajando conmigo todo el tiempo que quieras. - Ya lo sé, bebé, pero quiero probar otra cosa. Tengo que acostumbrarme a otros trabajos y personas. No siempre voy a estar trabajando con un jefe tan adorable y cañón - sonrío guiñándole un ojo. - Y que yo no me entere - vuelve a besarme abriendo mis labios para acariciar mi lengua. Jadeo notando sus manos meterse por dentro de mi camiseta, tocando la piel de mi vientre. Rodeo su cuello con mis brazos acercándome más y justo cuando su mano derecha va a tocar mi pecho, mi móvil suena encima de la mesa. - ¿Sí? - respondo sintiendo los besos de Harry por todo mi cuello. - Hola hermanita - Scott siempre jodiendo estos momentos, oye - ¿Qué hacías? - Enrollarme con Harry - contesto obvia haciendo reír al susodicho - ¿Qué quieres? - Un segundo - oigo que mueve el móvil - Guarda la partida - susurra y no me hace falta enlazar muchas cosas para saber quién está junto a él - Ya. A ver, que te quería informar que este finde es la comunión de Sophie. - Ah - me separo un poco de Harry indicándole que vaya sirviéndose la comida - Ehh... ¿y qué pasa? - Que tenemos que ir. - Ya, pero... No quiero ver a Jack. - Tienes que ir, Lila. No puedes hacerles ese feo. Y la niña está deseando verte - y yo también a ella. No la he vuelto a ver desde que lo dejé con su hermano y eso es algo que me angustia mucho. Me acuerdo mucho de ella. - ¿Tú quieres que vaya? - le pregunto sabiendo su respuesta. - No. No me hace ni puta gracia. A ninguno - supongo que se refiera a él y a Jack - Pero hay que ir sí o sí. - Vale. Pero que le quede claro al otro que no quiero verle. - Creo que lo tiene bastante claro. - ¿Puedo llevar a Harry? - No sé si es buena idea que vayas con él... - ¡NO! - oigo un grito a través del teléfono y no es de Scott. - ¿Está escuchando? - Es que hablas muy alto - suspiro molesta - Y no, Lila. Es mejor que no. - Vale, Scott. Adiós - cuelgo estresada. Voy a ver a Jack en dos días y... no, no quiero hacerlo. No estoy preparada. Necesito a Harry conmigo. - ¿Qué pasa? - pregunta Harry colocando un segundo tenedor encima de la mesa. - Que el sábado me voy de comunión. - Pues por tu cara parece que vas al matadero. Parecido. - No, si me apetece. Quiero mucho a Sophie pero... no me gusta la gente que va a ir. Harry no sabe que Jack es el chico con el que salí. Preferí no decírselo porque le conoce y no quiero que sea incómodo para él si en algún momento se encuentran. Ya me bastará con ver la mala cara del otro. - Ya verás como no es para tanto. Además, podrás pasar el día con tu familia. Te vendrá bien después de estar tanto tiempo metida en casa estudiando - sonrío abrazando su cintura. - Eres el mejor - me devuelve la sonrisa sujetándome los mofletes y dándome un corto beso - Te quiero - su mirada se vuelve asombrada por mis palabras. Es la primera vez que se lo digo. Harry me lo ha dicho varias veces y sabe lo complicado que es para mí decir estas cosas. Sabe que si lo digo, es de verdad. - Yo también, bonita.                                                               - Hola, mami - digo entrando en casa. Durante estos meses, he venido poco. Pero aun así, la sensación no cambia. Me entran escalofríos y muchos recuerdos vuelven a mi mente cuando paso la mirada por todo el lugar. - Hola, cielo - corre a abrazarme - Que ganas tenía ya de verte... ¿Qué tal las notas? - Todo estupendo - sonrío. - Me alegro mucho - se separa y mira hacia la puerta del baño - ¡Scott! ¡Sal ya que tu hermana ha venido! - ¿He llegado pronto? - pregunto mirando la hora en mi móvil. A ver si me he confundido. - No. Ben está a punto de llegar, pero no sé qué le pasa a tu hermano que lleva media hora en el baño. La gran finca donde se celebra la comunión de Sophie está a una media hora de aquí y tenemos que ir con tiempo. Nos va a llevar Ben. Mi... ¿padrastro? Eso suena muy mal. Mejor no lo digo. No va a haber mucha gente, solo la familia y personas cercanas pero digo yo que habrá que llegar puntual. Claro, si Scott se digna a salir del baño. Luego me lo recrimina a mi cuando él es igual de tardón. ¿Qué os apostáis a que tarda tanto porque no sabe atarse la corbata? - ¡Scott! ¡Sal ya pesado! - grito golpeando la puerta. - No había extrañado nada oír tus gritos por esta casa - este sale por fin del baño - Hola, hermanita. - Yo tampoco extraño tus idioteces diarias - miento. La verdad es que pienso mucho en el cabezón, no tener a nadie que te esté jodiendo a cada minuto del día es raro. Observo su vestimenta y suelto una carcajada - ¿Una lazada en la corbata? ¿En serio? - Me gusta más así. - Ven, anda - me acerco a él, desanudo la chapuza que ha hecho en su corbata y se la pongo correctamente. ¿No se os hace raro que sepa anudar corbatas? No me pega mucho. De hecho, yo habría sido peor que mi hermano. Habría cortado la corbata para hacer que las puntas coincidan antes de la lazada que ha hecho él. Pero digamos que aprendí de pequeña porque Jack siempre ha querido que yo fuera la única que se las atara. Ni idea de cuál es la razón. - ¿Ves? Es fácil. - Gracias - sonríe dándome un beso en la frente - Estás muy guapa, hermanita. No llevo puesto gran cosa. Como me han avisado tarde no me ha dado tiempo a comprarme nada. Me he decantado con un vestido corto morado con escote palabra de honor dejando mis hombros al aire. De calzado opté por unas sandalias negras de tacón y en el pelo me he hecho pequeñas ondas y lo he adornado con una diadema que tiene brillitos plateados. - Tú también. Hasta pareces un hombre - bromeo recostándome en su pecho. - Chicos, Ben ya está esperando - nuestra madre nos mira y sonríe - ¿Preparados? Esta vez, solo me observa a mí. Ambos saben lo que me está costando ir y la persona que me hace dudar sobre mi presencia en este evento. Es un alivio cuando ya no tengo que ocultar mis sentimientos por Jack delante de ellos. ¿Estoy preparada? No, pero no me queda otra. - Sí - contesta mi hermano por mí mientras sujeta mi mano con fuerza. Pfff vamos allá.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR