Capítulo 3-2

1957 Palabras

Elio se quedó inmóvil, con los ojos cerrados. El terror se dibujó en su rostro. —¡Te atrapé! —exclamó Gaia, que vio al hermano en ese estado. —¡Quítate, estúpida! Me hiciste preocupar. Podrías haberme respondido. Gaia no hizo caso de la provocación. Todo lo que había encontrado le causaba curiosidad. —Esta buhardilla está llena de cosas raras. Ven, mira esto… Elio terminó de subir y siguió a la hermana, que estaba hojeando fotos viejas. —Mira qué cómico —le dijo pasándoselas. —¿Qué tiene de cómico? —preguntó Elio. —¿Cómo qué tiene? —preguntó Gaia—. ¿NO lo reconoces? —¿A quién? —volvió a preguntar Elio. —¡A papá! —exclamó Gaia. —¿Papá? Tienes razón. Así vestido, no lo había reconocido. Se parece un poco a Libero. ¡Está vestido de la misma manera! Después de tanto tiempo, finalme

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