Dante observa la escena con una mezcla de envidia y curiosidad mientras Iker y Iris conversan sobre los trabajos de Historia. Iris parece molesta por los trabajos y se desahoga con Iker, quien no puede evitar reírse. Dante, que sabe que Iker es el Alacrán, se siente intrigado por la relación entre padre e hija y la forma en que interactúan. La envidia aumenta al ver la cercanía entre ellos, algo que él no ha experimentado en su vida. El joven se ha sumergido en la investigación de las mafias italiana y del Zar, así como en los detalles sobre el Alacrán. Aunque está al tanto de la identidad secreta de Iker, sigue manteniendo su distancia y no ha confrontado a Iker con esta información. En cambio, observa desde la distancia, sintiendo un deseo más profundo de tener una conexión similar con

