Mijail se encontraba en una encrucijada emocional mientras sostenía el email de Pietro con la invitación al cumpleaños de su padre. La noche se avecinaba y su determinación de asistir crecía. Justo antes de ingresar a la sala de cine, su mirada se posó en una escena que desencadenó una mezcla de rabia y celos en su interior. Sus ojos se clavaron en la figura de su hermano Dimitri, quien compartía risas y complicidad con Isabella mientras disfrutaban de una película juntos. Aunque mantenían una distancia física, la intensidad de sus risas y las sonrisas compartidas desencadenaron una tormenta de emociones en Mijail. La sensación de ver a su mujer tan cercana a otro hombre, regalando sonrisas que parecían más auténticas de lo que jamás había experimentado con él, lo atormentaba. La idea

