19 A pesar del dolor en su muñeca, su mente estaba concentrada en llegar lo más pronto posible a la elegante boutique, y así mismo en las palabras que había pronunciado Steve antes de dejar el restaurante. Todo indicaba que el apuesto manager se había arriesgado para tratar de ayudarla. Era como si él hubiera sabido de la urgente necesidad de reunir el dinero que injustamente tenía que entregar a la señora Claire. Era consciente de haber realizado un buen trabajo durante los seis días que había estado allí, y que gracias a las excelentes propinas recibidas no había tenido que depender de su sueldo para cumplirle a la dueña de la tienda de vestidos. Si perdía el trabajo, lo cual era lo más seguro, al menos estaría recibiendo doscientos ochenta y ocho dólares, dinero que le cae

