27 Esa noche tuvo un sueño intranquilo: caminaba descalza por un jardín de flores multicolores, vistiendo un traje blanco que le llegaba a la rodilla, y llevando unas alas blancas que nacían en su espalda. Disfrutaba de la compañía de Iván, y todo eran risas y felicidad. Pero al llegar a un pequeño puente, escuchó el sonido de un avión, miró hacia el cielo y pudo ver a Pierre sentado en una de las alas del enorme aparato, sonriéndole y extendiéndole la mano. Ella trató de volar con sus alas, pero no le fue posible levantarse más de veinte centímetros del suelo. Sin embargo, el avión se aproximó lo suficiente para que ella lograra sujetar la mano de Pierre y saliera volando en su compañía, dejando a Iván solo en medio del hermoso parque. Pierre la invitó a pasar al interior de

